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Continúa el caso civil de Samuel Beníquez versus Aarón y la Congregación Mita sin celebrarse una vista

Samuel Beníquez en Premios Emmy
(Ultima Actulización en: martes, 21 de agosto de 2018)

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San Juan, Puerto Rico – El bautizado (por la prensa) como socialité, Samuel Beníquez (hijo de Teófilo Vargas Seín “Aarón”, líder mundial de la religión Congregación Mita) aun continúa en litigio con su probado (con prueba de ADN por el Tribunal Supremo de Puerto Rico y con resultado de 99.999%) padre biológico Aarón en corte.

Samuel Beníquez, después de haber ganado el caso de filiación en los tribunales de Puerto Rico, que duró casi diez años en corte y llegó hasta el Tribunal Supremo (con el cual logró probar que todas las acusaciones que hizo contra su padre biológico y su iglesia, la Congregación Mita, de tratar de engañar a sus feligreses y encubrir la realidad de su nacimiento para mantener la imagen de Aarón como instrumento del Espíritu Santo en la tierra y célibe) aún no ha logrado ganar su caso en corte por daños y perjuicios, por los más de 40 años que Aarón y su corporación religiosa mantuvieron la imagen de Beníquez y su madre como engañadores, farsantes y personas interesadas solo en fama y fortuna.

Según Beníquez, su madre biológica Antonia Beníquez y su abogado, el Licenciado Nicolás Nogueras, el caso no ha podido tener su día en corte y la versión de Samuel Beníquez y su madre Antonia Beníquez no ha podido ser escuchada ni evaluada por los jueces, debido a que Aarón, su compañera Rosinín Rodríguez, sus padres adoptivos y la directiva de la Congregación Mita, mantienen un esquema en el cual cada vez que el abogado de Aarón radica una moción, los abogados de los co-demandados (que son una batería inmensa de abogados) radican una copia (copy & paste) exacta de la moción de Teófilo Vargas Seín radicada por su abogado Harry Anduze Montaño, lo cual continúa atrasando el caso que ya lleva casi dos años en corte. Caso que no debería durar tanto en corte, pues ya tiene un antecedente.

Por otra parte, según señala su representación legal, a Samuel Beníquez y su madre biológica Antonia Beníquez, se les hace muy difícil competir con las obras sociales que hace la Congregación Mita y sus máximos líderes Aarón y Rosinín; sus conexiones sociales; políticas con el Partido Popular Democrático; financieras y de relaciones públicas y el temor y presión que dichas relaciones crean en las emociones (como seres humanos y como profesionales que buscan una carrera a largo plazo) de las personas claves que toman decisiones en este caso dentro de los tribunales de Puerto Rico.

Estas situaciones han hecho que este caso (que no es uno cualquiera y que el caso original de filiación logró precedentes llegando hasta el Tribunal Supremo de Puerto Rico y ganando así Samuel Beníquez y su madre bilógica) ya haya llegado hasta el Tribual de Apelaciones de Puerto Rico, sin que todavía haya habido una vista de descubrimiento de pruebas y sin que ningún tribunal haya permitido una vista para escuchar los argumentos de Antonia Beníquez y su hijo Samuel Beníquez, impidiéndoles así tener su justo día en corte. Solo se han permitido múltiples mociones de parte de los demandados y co-demandados que cuentan con sinfín de recursos económicos, sociales y políticos, para continuar retrasando el caso con tecnicismos y ver si por falta de recursos económicos o por cansancio mental, físico o emocional los demandantes desisten de continuar con el caso civil.

Lamentablemente, podemos saber sólo de este caso en particular porque desde el primer momento ha sido uno de interés público, pero quién sabe cuántos casos más y cuántos demandantes que no cuentan con recursos ni exposición pública estarán pasando por esta misma situación y hasta pierdan sus casos, aun teniendo la razón, por desventaja en recursos económicos, sociales, políticos o por tecnicismos que puede generar la parte demandada porque cuenta con todos los recursos y tiempo para ello.

Este caso de Samuel Beníquez, su madre Antonia Beníquez versus Teófilo Vargas Seín, en su origen estuvo casi diez años en corte y el caso civil por daños y perjuicios ya cumplirá dos años en el mes de diciembre de 2018. O sea, que este caso en su totalidad ya pronto cumplirá casi doce años en corte y aún no se ha logrado una justicia total. Debemos preguntarnos ¿Es la justicia ciega o podrá entrever para saber cuándo conviene hacer justicia plena y cuándo conviene abstenerse e irse por tecnicismos para no cumplir con un veredicto de acuerdo a la imparcialidad y los hechos? Tendremos que esperar a ver cuál es el final de este caso para juzgar como pueblo si realmente se hace justicia en los tribunales de nuestra tierra o se le da la razón a aquel que tiene poder político, económico, social, religioso y aparenta más.

Mientras, Beníquez, aún cuando ha tenido que llevar desde pequeño una vida cargada de angustias, desengaños y vituperios, no ha tomado eso como excusa para convertirse en parte de la estadística de personas convictas o necesitadas de ayuda gubernamental para sobrevivir, ha estudiado, ha hecho su carrera profesional, ha traído prestigiosos premios a Puerto Rico, tiene una relación de amorosa estable y el 8 de septiembre de 2018 celebrará su décimo aniversario con su pareja homosexual Alexander Sánchez por todo lo alto. Esperemos que el tribunal vea esto como una conducta y ejemplo a emular y le de un crédito a Beníquez, por su esfuerzo y perseverancia, para ver este caso a fondo, como debe ser.

1 Sentencia

  1. John Maeson

    jueves, 27 de diciembre de 2018 en 4:36 pm

    Interesante

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